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martes, 4 de octubre de 2016

VERBOAMÉRICA


 El habla es el tapiz
en el que vamos tejiendo 
nuestra identidad

hilos de colores
y  otros transparentes
se entretejen en la trama

hablando bordamos
nuestra historia 


La nueva puesta en escena de parte de la colección del Malba nos la presenta de manera visualmente clara y despejada, respetando los espacios que cada obra necesita, a la vez que la interrelación entre ellas mismas y los textos que las sugieren o anuncian les confieren otra densidad.

El pensamiento fundamental y fundacional de Agustín Perez Rubio y Andrea Giunta,  los curadores, fue y es pensar cada obra en su entorno y su tiempo desde un lenguaje  vernáculo.  Lo cual, puesto asíparece sencillo.  No lo fue, si aceptamos que esta es la primera vez que se expone obra regional 
latinoamericana, sin que las formas de la misma se analice en los términos euronorteamericanos en los que se la ha descripto, estudiado y catalogado hasta ayer en muestras anteriores.

A la vez, se tomaron otras decisiones que aligeran y profundizan la proyección estética de las obras.  No se puso el acento en la historicidad ni en un seguimiento cronológico,  sí en su generación concep tual y  más importante aun visualmente  -  considerando que una muestra es una exhibición, el acto de mostrar –  en cómo se ven, como se acompañan, en el espacio compartido. 

Las pinturas matéricamente intensas, tan representativas de autores venerados como los pilares de la historia latinoamericana del arte, se benefician de la compañía de los diseños lábiles o abiertos en materiales que admiten o reflejan la luz de sus colegas histriónicos.   

Esta evolución en el renglón curatorial de ambos curadores es el resultado de años de estudios
intensos, de introspección,  análisis e intercambio de impresiones, pensamientos y conclusiones, aún en proceso. 

Si bien supuestamente en la región lo sabíamos, las obras y la puesta en escena de las mismas
aclaran e ilustran que no hay un arte latinoamericano, como no hay un arte norteamericano o un arte
europeo.  Tampoco hay una arte argentino o una arte brasileño o venezolano.  En cada país hay 
afinidades, tendencias y recursos materiales, o la falta de ellos, que marcan tendencias, sin llegar a 
definir un perfil autóctono.

Es una muestra que alienta varias visitas, por el placer de recorrerla, y para profundizar nuestra 
apreciación de lo que vemos.  Es interesante comparar las obras entre sí tomando nota de las fechas 
en que fueron hechas unas y otras. 

El catálogo 

El catálogo de Verboamérica, es más que un catálogo, en el sentido original de esta palabra, es un 
cuidadoso y exhaustivo estudio, escrito y visual, del arte de Latinoamérica, desde una mirada amplia e ilustrada.  Es el relato histórico contado respetuosamente de manera amena. De ahora en más es un 
libro central a la evolución del arte en nuestra América, ineludíble en cualquier biblioteca que se 
precie de tal.

Es de celebrar la decisión de imprimir este catálogo en una versión en español y otra en inglés, lo
que ha permitido que los textos se hayan impreso en un tamaño de font de cómoda lectura.


                                         

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Una vez más: Arte Argentino Contemporáneo


Catálogo: Arte Argentino Contemporáneo / Celebrando los 100 años del ACA – del 22 de noviembre al 12 de diciembre 2004.  Subasta el 13 de diciembre 2004. Sede Central del ACA. Av. Libertador 1850.

UNA VEZ MÁS

Una vez más son los artistas los que aportan su contribución material e intelectual a la comunidad en el marco de la celebración del aniversario centenario de ACA, con miras a contribuir con la casa Garrahan. Y son estos mismos artistas quienes, con la donación de su trabajo, nos convocan a una muestra que ilustra la amplia gama de posibilidades estéticas del arte contemporáneo argentino.

Colaboran con dibujos, grabados, pinturas, fotografías, objetos y esculturas. Cada una de estas obras no solo lleva la impronta de su valor material, lleva también la impronta de la elaboración de la misma. El tiempo que llevó pensarla, reunir los materiales y hacerla. Sugiere la dedicación profesional a una vocación determinada. O sea, no nos regalaron solamente un objeto, nos regalaron un pedazo de su vida.

Dentro de este abanico de tendencias estéticas se distinguen distintas maneras de expresarse, distintos estilos, que perfilan la búsqueda de los autores y determinan los resultados.

Hay visiones despejadas, austeras, de una gran elegancia, que surgen de la necesidad de interpretar los temas que proponen de la manera más económica posible. En este grupo reunimos a León Ferrari, Irene Banchero, Sergio Bazán, Dino Bruzzone, Juan José Cambre, Mónica Girón, Silvia Gurfein, Silvana Lacarra, Nuna Mangiante, Eduardo Stupía y Carlos Trilnick. Lo que no significa que la propuesta del artista sea simple, significa que el artista ahorra detalles estéticos para presentar el criterio y los elementos físicos que hacen a la obra de la manera más clara y sencilla posible, ahorrándose y ahorrándole al espectador lo que le parece superfluo.

Otra categoría sería la obra de aquellos artistas que se dejan llevar por sus emociones en forma explícita desde la pintura, como  sería el caso de Luis Felipe Noé, Carolina Antoniadis, Pedro Roth y Graciela Borthwick. Y, en forma menos explícita, pero también emotiva,  Tulio de Sagastizabal.

Ernesto Ballesteros intercala sus conocimientos de la ciencia y el dibujo para crear sus elucubraciones lineales.  En el caso de Ferrari la líneas representan la necesidad del autor de comunicar un lenguaje desde trazos ilegibles que nos remiten al lenguaje semántico escrito, sin detenerse en accidentes gramaticales reales.  Es una obra que se engarza en la trayectoria riquísima de uno de nuestros más grandes artistas.  En el caso de ambos autores las líneas en lápiz se leen en el contexto de esta muestra como trabajos que dibujan la velocidad.

La diversidad en los trabajos fotográficos amplía el registro que tenemos de esta disciplina. Son tan diferentes entre si que se ven ajenos unos a otros, a pesar de estar emparentados por la técnica.  La foto impecable de Bruzzone,  una imagen despejada de autos de carrera en movimiento, es un ejemplo coherente de la consumada elegancia del trabajo de este artista y de sus intenciones éticas, dado que el tema se adecua completamente a la celebración que nos ocupa.  “Boquita pintada”, de Diana Lebensohn, nos seduce con su humor y en “Felices Sueños” Victor Palacios nos seduce también con una imagen refinada publicitaria cuyo mensaje parecería ser: “puedo descansar tranquilo al lado de mi mejor amigo (el auto)”.

Dentro de la amplísima diversidad estética de esta muestra vemos niveles de interpretación del mundo de las formas y los colores desde miradas que responden a pensamientos que reflexionan de manera contemporánea y desde otras, influenciadas por un cierto gusto del pasado del que, concientemente o inconscientemente, no se pueden desprender, como sería el caso de Duilio Pierre entre otros, en los que su expresionismo figurativo nos retrotrae a varias décadas anteriores.

El humor gráfico es un capítulo aparte que ironiza nuestra relación con el mundo en general y, en algunos casos, con los automotores en particular.

Cada una de las obras presentadas, y cada uno de los artistas participantes, tejen, junto con ACA, YPF, Martín Sarachaga y el público que se acerque a adquirir estas obras, una red solidaria elástica y esponjosa que ayudará a sostener y contener emprendimientos vitales de nuestro querido e indispensable Garrahan. 

Alina Tortosa
Buenos Aires noviembre 2004



martes, 12 de noviembre de 2013

Catalina Chervin


Para el catálogo de  la  muestra en el British Arts Centre del 3 de mayo al 3 de julio del 2000.
Texto en inglés y en español.

Catalina Chervin

Catalina Chervin empieza a trabajar sobre una hoja grande de papel con una Rotring Nº 1,  trazando rayas cortitas y arabescos que forman la base de lo  que va a dibujar después.  Esos primeros rasgos son los hilos cruzados de una tela sobre los cuales va a ir entramando capas sucesivas de trazos cortos  hasta lograr una atmósfera determinada y un equilibrio entre lo que busca y lo que encuentra.  

Las obras se diferencian unas de otras por lo que va sucediendo a medida que trabaja. Chervin se deja llevar por el  movimiento de su mano.  Un trazo lleva a otro, sin que ella lo programe. De ese encuentro entre  la artista, el trazo y  la materia  van surgiendo imágenes que, si bien su autoría es fácilmente reconocible, difieren entre sí. Lo distinto es el encuentro. Siempre me  sorprende, dice.  

Chervin siente que el arte es una forma de reelaborar su  infancia. La infancia de esa niña rodeada y aislada, a la vez,  en su Corrientes natal, la cárcel verde,  en la que disfrutó de la naturaleza y sufrió la incomprensión de su entorno, que veía su afición por el dibujo como una rebelión peligrosa al orden establecido. Estas limitaciones la marcaron para siempre, llevándola a internarse en su mundo interior,  tratando de comprender la  incomprensión. Sus dibujos son la historia de esa búsqueda.  

Paralelamente a sus estudios de arte cursó medicina, siguiendo el ejemplo de su padre  oculista, un hombre dedicado a su  profesión. Abandonó la carrera de medicina en tercer año,  para dedicarse exclusivamente a su trabajo de artista.   

Sus primeros retratos, orgánicos y viscerales, son laberintos que la artista ha recorrido buscando la salida a un mundo más acogedor. Externalizan las tensiones internas, a la  manera de Francis Bacon, reflejando las historias que el cuerpo cuenta antes de que la mente las comprenda. Dibujante obsesiva e introspectiva, crea universos sensibles en los que  el  hombre y la mujer, seres entrañables, desentrañan sus experiencias biológicas vitales intensificadas por sus necesidades espirituales.  

En sus  últimos trabajos el diseño es  mucho más abierto. El dibujo se extiende vertical y horizontal,  y si bien mantiene núcleos y senderos en los que la artista repite en menor escala la vieja trama visceral entrelazada, el contexto es otro. Han cambiado el tono y las preocupaciones centrales.   Inconscientemente la artista invade el territorio del soporte, sin delimitar un motivo específico. Los trazos de la trama llegan al borde del trabajo sin cerrarla. Sugieren un paisaje erótico que describe tanto la geografía del  cuerpo como la geografía de la tierra.  

Alina Tortosa
Buenos Aires abril del 2000


Catalina Chervin

Catalina Chervin starts her drawings by covering a large sheet of paper with short lines and small curves that become the support of what she will draw next. These first strokes are the framework on which she will weave successive layers of short strokes until she achieves a certain atmosphere as well as the balance between what she is looking for and what she finds.

She allows her hand to move freely throughout the page, led by an internal impulse she does not try to control. It is when she realizes that she can let herself go, that she feels that her work is in progress. It is this unpremeditated attitude that brings about the difference between one drawing and another. She is always surprised by the result.

Chervin feels that her work is a way of dealing with the frustrations she suffered in her childhood.  Born and bred in Corrientes, the luscious province, her green jail, she was torn between her love for nature and her passion for drawing, an unacceptable trait in a well-behaved child, according to her elders. Surrounded by a loving environment, and yet lonely, she withdrew into herself. Every one of her drawings is a story she tells herself trying to understand what happened and why it happened.  

She attended art school while studying medicine, trying to follow in her father's footsteps, a dedicated eye doctor. After three years she gave up medicine without regrets, to pursue her career as an artist. 

Her first portraits are labyrinths she designed looking for a way out into a more congenial world. They are indicative of her inner tensions, visceral portraits -in the spirit of Francis Bacon- prompted by a physical perception of the world. Intensive and introspective, her drawings create sensitive spaces, to describe vital biological preoccupations intensified by spiritual longings.   


In her last pieces the drawing is far more open. The lines stretch vertically and horizontally. And though she has worked in nuclei and paths of her old intricate visceral pattern in a smaller scale, the context is different. The atmosphere and the artist's preoccupations have changed.  Her strokes have woven a fabric throughout the canvas that is not limited by a contour. It could go on forever. We face an erotic landscape that describes the geography of the body as well as the geography of the land.


Alina Tortosa
Buenos Aires, april  2000

Bocetos: Jane Brodie, Silvana Lacarra y Mónica Van Asperen

Texto para el catálogo de la muestra en el BAC -British Arts Centre- julio 2000.

Bocetos[1]

Jane Brodie, Silvana Lacarra y Mónica Van Asperen

Tres mujeres:  tres artistas con distinta formación académica. A través de varias visitas recorrieron el BAC, el Guggenheim con escaleras,  como lo llamó "ramona" irónicamente, para captar la energía del lugar. Se sentaron en el  piso de la salita de video a discutir sus opciones. En cada visita descubrieron nuevas posibilidades y nuevas limitaciones. Finalmente el proyecto se armó. Como dijo Mónica Van Asperen,  comprendieron la economía del terreno. Entendieron la ecuación entre la arquitectura y la materialidad de sus trabajos, el equilibrio entre esfuerzo y resultado.

Jane Brodie explora mentalmente todos los aspectos de su proyecto, diseñándolo y rediseñándolo en su imaginación una y otra vez, agotando su ansiedad en este ejercicio abstracto. Una vez que decide que es lo que quiere hacer,  pone en práctica su idea sin detenerse. Su obra, una mancha negra de silicona disparada sobre la pared con una pistola de uso industrial,  violenta la pureza del tono crema de la pared,  establece un diálogo con las  manchas de la alfombra -las huellas descuidadas de visitantes anteriores- y refuerza y discute la invasión de la construcción  de Van Asperen.  Brodie concentra su atención sobre la pared como si esta fuese una hoja de papel para ignorar la arquitectura del lugar.  Esta indiferencia aparente es también una forma de énfasis.

Silvana Lacarra cortó con un taladro las líneas que fue trazando a lo largo de las tablas que ha elegido para armar su obra. Este trabajo  le exige fuerza física y  precisión. Fuerza para controlar el recorrido de la mecha que va dibujando en senderos sinuosos o más tensos,  y precisión para evitar que la herramienta se desplace y la hiera. Un descuido puede causarle una herida peligrosa. Es un juego entre lo esforzado de la ejecución y el refinamiento del resultado. Una metáfora de como el esfuerzo visceral y devastador que implica ser mujer se puede convertir en ternura seductora. El tono contenido de su trabajo terminado disimula la vitalidad y el vigor en  los que arraiga el proceso creativo.

El trabajo de Van Asperen consiste en hojas de papel dobladas en cinco pliegues irregulares, unidas unas a otras por agujas de tejer de metal. Esta acumulación dinámica, suerte de repetición mántrica, transforma la violencia de la herida infligida en el papel por las agujas en una construcción estética compleja. Los papeles doblados y entretejidos parecen a  punto de levantar vuelo. Los puntos de metal que asoman entre un módulo y otro captan la luz, agregándole  tensión a la obra. La resolución de la imagen está entre la evolución y la involución de la energía, entre un orden interno y la entropía, y refiere al recuerdo persistente de una bandada de golondrinas alejándose.      

Las tres artistas se han  puesto de acuerdo para después disentir con las conclusiones a las que habían  llegado.   A medida que se iba  profundizando el análisis de los conceptos se iban modificando  las conclusiones.   Para hacer justicia a la evolución de su pensamiento, creativa y enérgica,  deberíamos haber escrito este texto sobre un soporte digital.
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                                                                                                              Alina Tortosa
                                                                                                              Curadora BAC
                                                                                                              Buenos Aires  junio 2000




[1] Boceto:  1 Ensayo previo a la realización de una obra de  arte.   2 Esbozo, rasgos principales de  un proyecto, de una idea, de un artículo. (Gran Diccionario de la Lengua Española / Larouse)

Piratas del Espacio


Muestra en la galería de Alvaro Castagnino en la calle Florida – julio 1990

Piratas del Espacio

Enrique Aguirrezabala, Nora Correas, Norberto Gomez, Alberto Heredia, Enio Iommi, Pedro Roth y Pablo Suárez

Desde el humor o desde la violencia, a veces el límite es difícil de precisar, estos 8 Escultores-piratas han invadido el tiempo y el espacio. Han saltado desde sus naves, cimitarra en mano, los ojos brillantes como carbones encendidos, y se han apoderado de las ideas y de los elementos que necesitaban para esta muestra.

ENRIQUE  AGUIRREZABALA nació en Gualeguay. Pcia de Entre Ríos en 1932. Sus primeras obras son dibujos figurativos expresionistas muy detallados. Un viaje a los EEUU le permite comprender que la obra-documento tiene valor para un archivo, pero que no se sostiene como obra plástica.  Fue a través del collage que encontró el camino.  El collage lo llevó a la acuarela. Las formas más libres de los papeles recortados y de las manchas de acuarela le sirvieron de alternativa, y de escape de las formas obsesivas anteriores. Su obra de los últimos años se reconoce por su gracia y por su sentido del humor.  En la obra que expone aquí E A ha rescatado uno de los tonos usados en la artesanía argentina, y ha pirateado la poesía.

NORA CORREAS nació en  Mendoza en 1942. De sus primeros tapices en tonos fuertes N C pasó a otros de tonos neutros, que fue construyendo.  Obras que se han ido desgajando de la pared hasta convertirse en objetos o esculturas. Trabaja con lentitud, y es en la evolución lenta y trabajosa de sus obras que va encontrando su "estar en el mundo". En Los  sapos que uno se traga,  ataca y se defiende de los otros piratas.

NORBERTO GOMEZ nació en Buenos Aires en 1941. Su obra ha sufrido varias mutaciones desde sus primeras reflexiones  geométricas.  Han ido cambiando las formas y los materiales que ha usado. N G es un pirata  de raza que le ha robado al tiempo. Recrea en yeso estructuras bizarras que parecen antiguas hasta que estudiamos los detalles. Entonces encontramos las múltiples referencias a nuestro entorno social y político reciente y actual. Y estas formas que parecían crear un nuevo Bomarzo se convierten en comentario lúcido. 

ALBERTO HEREDIA nació en Buenos Aires en 1924. Es posible que A H sea el verdadero Corsario Negro transculturizado.  Ha violado varios buques enemigos. Sus cajas de Camembert usadas como soporte de la obra son hoy un clásico del arte argentino moderno. Construcciones pequeñas, y otras más grandes, pasan por ser juguetes de contenido erótico y, o, macabro. Un accidente le obliga a estar inmovilizado dos años, de este período rescata las vendas que usa en sus  obras desde entonces.
En todos sus trabajos la lengua es un tema recurrente - la lengua, símbolo de lo erótico y de la violencia que esta puede llegar a ejercer. La escultura que A H expone en esta muestra, figura elegante y terrible, representa bien su obra. El autor dice que es un monstruo. Yo creo que es un travesti. El humor de A H es un humor seco y violento, algo depasado en el tiempo y en el espacio.

ENIO IOMMI nació en Rosario, Pcia. de Santa Fe en 1926. Príncipe del Modernismo, viene luchando a brazo partido desde 1945 tratando de derrotar la complacencia y la mediocridad. La esencia del arte es el atrevimiento, el atreverse como un gesto ético-romántico. Sus obras del período de Arte Concreto Invención forman parte de la historia del arte moderno argentino. En 1977 dice Adios a una Epoca y se lanza a la aventura otra vez. En esta muestra expone una cabeza abierta a las ideas, dado que cree absolutamente que el hombre es hombre en la medida que piensa por sí mismo.

PEDRO ROTH nació en Budapest, Hungría en 1938. P R es fundamentalmente fotógrafo, testigo silencioso, que ha dado  y sigue dando testimonio, a través de la imagen, de la vida social que se desenvuelve alrededor del evento cultural. Ha hecho cine; es pintor y dibujante. Su sentido del humor, al que le debemos la idea de esta muestra, está bien representado por su serie de dibujos de rabinos. Las notas silenciosas de la escultura que lo representa aquí invaden la cubierta. El tono es allegro ma non tropo.

PABLO SUAREZ nació en Buenos Aires en 1937. P S es el pirata más romántico de la Malasia. La contraseña que le dio acceso a la nave que tripula se la dieron los testimonios de Cándido López y de Molina Campos. Desde una mirada ilustrada P S describe en forma romántica personajes de barrio o situaciones rescatadas de su gusto por las ideas y por las palabras. En Gotterdammerung - El Ocaso de los Dioses - P S ha violado la obra de Wagner para referirse a los valores que ya no sirven por lo  que “es conveniente extraer de la sociedad como un diente cariado, para dejar espacio en limpio que se pueda llenar con algo".

CLORINDO TESTA nació en Nápoles en 1923. Desde la arquitectura ha diseñado obras de importancia en las que ha revertido el concepto ascético de Le Corbusier y ha rescatado la vida cotidiana del hombre a partir de la tradición y de la interrelación. Ha capitaneado su barco con tranquilidad, el gesto amable, la mirada atenta. Su curiosidad intelectual y su gusto por las invenciones lo han llevado a robar del pasado temas que ha elaborado desde una óptica contemporánea. “Para esta muestra estoy pirateando, primero de los romanos, que hicieron el happening y después de los artistas que lo pintaron”.

Estos artistas han abordado los temas con determinación y con talento. De haberlos conocido, Salgari los hubiese incluido en alguna de sus novelas.

                                                                          Alina Molinari

                                                                      Desde 1994 firma Alina Tortosa

viernes, 1 de noviembre de 2013

Visiones entrañables

Buenos Aires Photo 2013  - Espacio  Foto Arte / Punta del Este
  
Visiones entrañables

Esta selección de artistas dibuja un panorama amplio  de la fotografía analógica contemporánea. Va de la percepción sensual y aguda de los retratos de Sara Facio (1932,  Buenos Aires) al juego poético y elíptico de la obra de Patricia Bentancur.  

La obra de Juan Travnik (1950, Buenos Aires) ampliamente reconocida, se concreta desde una mirada formal. Sus ensayos son el resultado de una investigación sistemática,  en la que a veces interfiere lo lúdico u onírico, como en el caso de las dos obras que se exponen hoy.

Jim Dow (1942, Boston, Massachusetts) enfoca los carritos que venden comida en la calle y  los espacios urbanos frente y dentro de los cuales transcurre la vida de una gran mayoría de los habitantes de las ciudades que visita. Le atraen esta capacidad descriptiva de la fotografía y el registro de lo banal y cotidiano.

Roberto Riverti (1954, Buenos Aires) esta vez expone fotos de las serie de los cines del pasado y fotos de niños jugando en un vagón abandonado o a la vera de las vías. En ambos casos su mirada rescata historias entrañables arraigadas en la memoria colectiva comunitaria. Como es habitual en su obra, su cámara se detiene sin prisa asumiendo el espacio, en el que el tiempo y la luz son los elementos esenciales. 

Brenda Hoffman (1975, Buenos Aires), complementa los rostros de los retratos  impresos sobre un fondo blanco con  líneas tenues dibujadas a mano. Obras sugerentes que podemos interpretar como la conjunción de la prosa y de la poesía.

José Risso (1970, Maldonado, Uruguay), siempre atraído por el paisaje rural uruguayo rústico, lo define, en esta instancia, a través del ombú,  cuyo nombre surge de una voz guaraní que significa sombra o bulto oscuro. Bellasombra, como también se lo llama, ha trascendido su destino botánico como elemento relevante en las pinturas de Pedro Figari y de Nicolás García Uriburu. José Risso lo retoma como un ícono trascendente de la campaña uruguaya.

De Oscar Pintor,(1941, San Juan, Argentina, vemos una mesa riñón decorada, que evoca el sentido del humor de este  artista formado en la arquitectura y el diseño. En sus conocidos interiores sanjuaninos su mirada detecta lo absurdo, lo abigarrado, o sencillamente lo doméstico, así como en sus tompe l’oeil y en tomas exteriores.

Las miradas de Alejandra Pizarnik y de  Julio Cortazar nos siguen atentas desde los retratos de Sara Facio, a la vez que nos conmueve la imagen de Jorge Luis Borges arrodillado en la Biblioteca Nacional, también de esta autora, maestra entre los maestros de la fotografía argentina.

Una figura de mujer de negro, de espaldas al público, su brazo izquierdo apoyado sobre la cintura, cruza los dedos de la mano convocando la suerte.  Este retrato de Patricia Bentancur  es quizá la imagen que mejor representa esta muestra, en la que el talento se define desde lo sensible,  la invocación y lo concreto. 

Alina Tortosa
2013  octubre   Buenos Aires

viernes, 17 de mayo de 2013

S/T II: sobre homosexualidad masculina


Inauguración en Elsi del Río. Del 19 de octubre al 23 de diciembre 2005

S/T  II 
Sobre homosexualidad masculina

                                                                                 
Cascabeles secretos
pulsan el ritmo de la sangre
desbordando la mesura
y los mandatos.


Las cuestiones de género y de identidad sexual no parecen ser hoy tan relevantes como lo eran hace unos años.  Los que nos hemos acercado al tema con alguna libertad, comprendemos que limitar la personalidad y psiquis de un individuo a su sexualidad es acotar el sentido existencial de ese individuo.

Un hombre es un hombre, cualquiera sea su definición sexual, su religión o su opinión política.  Podemos decir que es un hombre bueno, malo o indiferente, inteligente, mediocre o tonto, agradable o antipático, emprendedor o abúlico, de acuerdo a la manera como se comporta con y hacia los demás, como piensa, de qué manera ha desarrollado su intelecto y su sensibilidad,  de acuerdo al tipo de energía que despliega y a una estructura psicóloga heredada y adquirida a lo largo de su vida, haya sido esta corta o larga.  Lo que no podemos decir, lo que no podemos escribir, ni deberíamos pensar, es que es bueno si es heterosexual y malo si es homosexual.

Los que se oponen a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo abogan por las relaciones heterosexuales como “naturales”, y definen la homosexualidad como un estado anormal o patológico del cual hay que curar a los hombres.  Tanto la aparente normalidad, basada en la posibilidad de procreación y en una división genérica de los roles políticos y sociales, como el diagnóstico de la homosexualidad como anormalidad, son apreciaciones superficiales que no tienen en cuenta la  historia del hombre, ni los ejemplos de relaciones homo y hetero en el mundo contemporáneo.

Si las vocaciones sexuales y otras se construyen psicológicamente a partir de situaciones vividas, qué puede ser más natural que el sistema psicológico y neurológico de un individuo responda a estos estímulos, que responda a la vida heredada y vivida dentro de un contexto determinado.  Una vez que cada individuo reconoce en sí mismo sus inclinaciones tanto sexuales, como políticas, como vocacionales, debe elegir una manera de vivir y de convivir en la que siente que se reconoce a sí mismo y se respeta, a la vez que reconoce a los demás y los respeta.  

Hemos elegido seis artistas argentinos para representar distintos espectros de la creatividad contemporánea teniendo en cuenta el contexto de la muestra..  Cada uno de ellos trabaja desde sus necesidades y desde una visión del mundo amplia y lúcida, formulando preguntas y respuestas sobre la vida que vive y el mundo que habita a través de su propio proceso creativo.

Arturo Aguiar, 1963, San Juan, provincia de San Juan,  analiza con la cámara su experiencia visual del mundo y las relaciones humanas desde su formación de físico y desde sus conocimientos de las matemáticas. En cada uno de sus retratos juega con la luz y con la sombra logrando un clima que refiere a la personalidad del retratado y a sus relaciones con los demás y con los objetos que lo rodean.  En una larga conversación que tuvimos sobre como parecen diluirse hoy las definiciones sexuales excluyentes, Aguiar analizó las distintas opciones desde las matemáticas:  “En la matemática la modernidad comenzó con el sistema de René Descartes que concibe el espacio como el conjunto de puntos generados por el producto de las dimensiones que lo forman. Cada una de las dimensiones que forman un espacio son independientes de las demás, e irreducibles.  Sin embargo,  es posible generar subespacios que combinan estas dimensiones y crean una nueva espacialidad.  Quizás esta descripción sirva como metáfora de las nuevas dimensiones y definiciones de la sexualidad. Su abrupta disección en categorías irreducibles y separadas se muestra falsa”

José Luis Anzizar, 1962, Buenos Aires, ha trabajado en series sobre papel o sobre tela con elementos diversos.  Con avidez estética y psicológica rescata información que después traduce irónicamente en técnicas no tradicionales, que en  muchos casos se instalan dentro del dominio de la vida doméstica. Estos comentarios estéticos supeditan el mensaje dramático a su gusto por la materia y por una manera poética de trabajarla.  En esta muestra nos recuerda elípticamente en una instalación de pared, con humor y galantería,  las condiciones sociales, políticas y económicas de seres en transición en una Argentina en crisis. Su sentido del humor arropa sugestivamente la angustia y el drama que han vivido y viven tantos argentinos buscando un lugar ajeno en el cual instalarse para reparar las carencias vitales de su tierra natal.


Sergio Avello, 1964, Mar del Plata,  se ha convertido, sotto voce, en uno de los artistas mas apreciados por los amantes y conocedores del arte contemporáneo. Sus obras de suave estructura constructiva minimalista, grandes o pequeñas, son poemas estéticos casi transparentes, en las que el color o su ausencia deleitan al espectador. Otras obras toman datos de la realidad política y/o social que el artista procesa irónicamente hasta lograr una obra sugerente, nunca declamatoria.   Sus trabajos son siempre románticos y sensuales, y el mismo es un artista romántico, que retacea su presencia  escondiéndose en otras tareas, o quién sabe dónde,  lejos de la atención que le reclaman los observadores de su trabajo y sus admiradores.


La obra de Carlos Oñatibia, 1970, Tres Arroyos, es quizá en esta muestra la que enfoca más directamente el sufrimiento particular del individuo que se reconoce aislado afectivamente, a pesar de pertenecer a un grupo familiar y social determinado. Sus imágenes nos llevan a ese lugar en el que los demás no nos pueden acompañar porque la experiencia es única e intransferible.  Reflexivo, austero, creativo, discreto, nos muestra un maniquí en el lugar que debería ocupar el hijo que no tuvo.  La búsqueda de ese hijo imaginario en las vidrieras mirándolo a los ojos, averiguar su precio, llevarlo a su casa desnudo, tomarle las medidas para comprarle ropa, abrigarlo, hace al ritual que establece, o reemplaza, su opción actual para dar curso a su vocación de padre y a su propia necesidad de afecto y de ternura.  Este acercamiento visual, en reemplazo de lo que no es, lo remite a los juegos de la infancia, entonces secretos, -recreados en la serie “Mi vida en rosa”, que mostró en Elsi del Río en 2004- en los que daba rienda suelta a su imaginación y a su necesidad de ir construyendo un mundo propio, por aleatorio que pareciese. 

Angel Pini, 1934,  Buenos Aires,  refiere su vocación de artista a una  caja de pinturas al óleo que le regalo uno de sus abuelos siendo muy pequeño.  Vocación que retomó ya adulto para profundizar el conocimiento de sí mismo y  poder aprehender su visión sensual del mundo,  en la que el erotismo juega un rol vital.  Sus trabajos anteriores fueron retratos, paisajes y formas geológicas que sugieren el acoplamiento sexual a la manera de cuerpos humanos.  Para esta muestra Pini analiza las tensiones eróticas que se crean entre los deportistas masculinos, en teoría heterosexuales, a partir de los movimientos del juego mismo y de ciertos gestos espontáneos, o la atracción física que ejerce un modelo masculino en un aviso de ropa.

Malcom Pozzi (1973, Buenos Aires) parte de distintas disciplinas hasta encontrar su lugar en el mundo del espectáculo como productor general, régisseur, guionista, escenógrafo y actor.  Su energía se expande como rayos en distintas producciones relacionadas a la moda, a la publicidad, a la música y al teatro. En este caso elegimos mostrar las fotos que tomó Jorge Miño de su diseño escenográfico de “El bosque encantado de Roberto”,  una obra teatral de Fernando Peña, en la cual Pozzi participó también como actor y productor general.  Penes inflados gigantes daban el tono del argumento y ubicaban a los actores en una suerte de bosque fálico.

A pesar de que la cultura griega clásica aceptaba la relación afectiva y sexual entre hombres  como una de las maneras de establecer vínculos enriquecedores, que permitían a los jóvenes del sexo masculino acceder a niveles mayores de comprensión y de sabiduría a través de sus mentores/amantes, no existió un término específico que definiese esta relación. Suponen algunos lingüistas que la palabra “homosexual” fue acuñada por Karoly Maria Benkert,
 un médico húngaro en 1869.   Otras Fuentes refieren el origen de esta palabra a un psicólogo alemán del mismo nombre.

Por mi parte, he elegido “homosexual” como definición etimológica de la necesidad de sexo y amor del hombre por el hombre por creer que otras definiciones acotan el sentido amplio de este término.

S/T: sobre homosexualidad masculina


Inauguración en Elsi del Río. 7 de septiembre al 2 de octubre 2004

S/T
Sobre homosexualidad masculina


Yo hombre
necesito de otro hombre
necesito de él para ser yo 
en él me veo reflejado
contenido y representado 

me atraen en él quien soy 
quien podría llegar a ser
quien sería si me atreviese.


Los arquetipos heterosexuales no significan para un hombre homosexual otra cosa que un proyecto utópico ajeno. Son parte de su historia familiar, se interrelaciona con ellos desde la amistad o desde lo laboral, pero escapan a su mundo afectivo sexual y sensual íntimo.

Este hombre necesita de otro hombre para conocerse profundamente.  Para reconocerse como un ser sensible, pensante, que opera en un mundo del cual es parte, del cual quiere ser parte y en el que quiere dejar una impronta.

Como entre los heterosexuales, no se trata de ser de una manera o de otra. El abanico de la identidad homosexual es amplísimo. Se dan todas las posibilidades, desde las más penosas y sórdidas a las más admirables y heroicas, pasando por caracteres irreconocibles como tales, personajes neutros, dado que la homosexualidad se da en todo tipo de entorno cultural, social y económico, y en todo tipo de hombres.

Hemos elegido artistas de distintas tendencias estéticas que trabajan sobre el hombre con intenciones diversas.

Mirtha Bermegui (1963, Buenos Aires - ) trabaja sobre “lo amoroso”.  Sus obras ilustran un erotismo alegre y desprejuiciado.   Alina Schwarcz (1979, Buenos Aires) rescata con su cámara situaciones domésticaspróximas tiernas. 

Pablo Suárez  (1937, Buenos Aires) ha pintado y modelado muchas veces el mismo personaje en distintas circunstancias domésticas o azarosas.  Son siempre las mismas facciones, en este caso el personaje exhala su imagen sobre el perfil sutil de una mano abierta.  El título: “Leo en tu mano un destino de riquezas ocultas, hombres sumergidos y un obsesivo sueño” (1989) define la naturaleza literaria y narrativa de mucha de la obra de este autor.   

Los trabajos de Feliciano Centurión (1962, San Ignacio, Paraguay – 1996, Buenos Aires ) celebran la vida y la ternura, el amor y la alegría. Sus frazadas, bordados, dibujos y pinturas representan el espacio onírico y vital desde el cual el artista comprendía la vida.

En “Wet dreams”, un film corto de Julio Chaile (1962, Buenos Aires), el autor y Neiber, un artista invitado, recrean escenas oníricas. Si bien Chaile no las relaciona explícitamente con la vida real, algunas escenas sugieren situaciones que el espectador puede llegar a relacionar con el dolor y con la enfermedad.

La fluidez del trazo de los dibujos (2004)  de Leo Ciaccio (1969. Banfield, Pcia. De Buenos Aires), y los brillos que iluminan parcialmente las figuras, le otorgan a las escenas eróticas explícitas un aire despejado y alegre.  Son celebraciones refinadísimas del acto sexual entre dos hombres.

Juan Tessi (1972, Lima, Perú) eligió para modelos de sus retratos personajes anónimos. En este caso, soldados del Este de Europa, o una semblanza de figuras militares, arquetipos, sobre las que el artista deja correr su fantasía y su imaginación, recreándolos.

Sebastiano Mauri (1972, Milán, Italia) ha pintado sus personajes despojados de todo detalle que los defina dentro de un campo determinado, sea este familiar o profesional, para no distraer nuestra atención de sus características esenciales como individuos. 

Sergio De Loof  (1961, Buenos Aires) diseñador de ropa y de interiores, actor de acciones multimediáticas, pintor y fotógrafo, en este caso ha seguido con su cámara paso a paso el encuentro amoroso de una pareja de hombres.  Las cuatro fotos que exponemos en la muestra son parte de esta serie.

El dibujo de 1932 de Gaston Lachaise  (1882-1935) , escultor estadounidense de origen francés, representa un travesti.  Este artista trabajó sobretodo desnudos femeninos en madera, piedra y metal. El erotismo explícito de sus figuras simples y dinámicas desafiaron en su momento el sentido puritano de su entorno.

S/T se plantea como una primera observación nuestra del mundo homosexual masculino, desde imágenes y desde el lenguaje, que propone, en primerísima instancia, abolir preconceptos y arquetipos estructurados.  Analizamos al hombre como eje de su propia sensibilidad, como el ejecutor y receptor de su libido.  El deseo por el otro, por el otro que es él, a la vez que el otro, como forma de identidad social y sexual.

Vemos esta muestra como la primera de una serie, como el primer paso de un camino a recorrer. Un camino arriesgado y largo, sabemos que empieza aquí pero no sabemos adónde nos lleva.  Arriesgado, porque como curadora y autora hablo desde un conocimiento intelectual precario del tema y no desde la homosexualidad misma.  Largo, porque las definiciones y las experiencias se extienden ad infinitum.


Alina Tortosa
Buenos Aires, agosto 2004

Fotografías de José Risso


Fotografías de José Risso

Escrita por: Alina Tortosa
Publicada en El País, Uruguay

La presencia del fotógrafo José Risso se afirma cada día más en el escenario creativo uruguayo. El creador ha expuesto en Galería del Paseo, el Centro Cultural de España CCE, en la Fundación Atchugarry, enel Museo Zorrilla, y fue seleccionado  en un grupo muy reducido de artistas en el  55° Premio Nacional de Artes Visuales Wifredo Díaz Valdéz 2012. Sobre él ha escrito varias veces la crítica y curadora argentina residente en Uruguay Alina Tortosa. ARTE presenta ahora algunas obras de este incitante creador y los textos de Tortosa sobre su obra. Alicia Haber


“Perfilando el horizonte” i

José Risso Florio, estudió fotografía con Roberto Riverti y Panta Astiazarán y técnicas de laboratorio en blanco y negro con Carlos Porro. Sus trabajos fotográficos son elaboraciones cuidadas y rigurosas de los temas que enfoca.  Le ha dedicado varios ensayos al registro de predios y construcciones históricas fuera de los recorridos habituales.  Justamente ha sido esta la base de su trabajo: rescatar y celebrar el patrimonio nacional a través de imágenes analógicas en blanco y negro.  En este caso, su serie de árboles pone en relevancia el valor de especímenes autóctonos que hacen a la identidad del  paisaje uruguayo.


“El paisaje como punto de partida de la identidad”ii

El paisaje como punto de partida del sentido de identidad se da espontáneamente, lo registre el sujeto en forma activa o no.

La fotografía se ha diversificado en procesos técnicos y creativos diversos y distantes unos de otros. Versiones analógicas y digitales, stills de video, enfoques directos o elípticos, e imágenes intervenidas, han ampliado este arte visual más allá de nuestros conocimientos y de nuestras expectativas. El artista fotógrafo ha dejado de ser, en la mayoría de los casos, un testigo ocular del entorno para convertirse en un creador de fantasías. Imágenes impresas sobre distintos soportes, o proyectadas en el espacio, deleitan, confunden o intrigan al espectador.

José Risso Florio se ha mantenido al margen de búsquedas técnicas y visuales ajenas a una visión directa de los temas que enfoca. Sus fotos analógicas en blanco y negro nos presentan imágenes del paisaje rural uruguayo, un tema central a sus intereses, recurrente en sus ensayos visuales.


Si bien lo que quería fotografiar en un principio fueron troncos y ramas en encuadres que se vieran como formas abstractas, escribe el autor, también fotografié el árbol buscando un entorno al mismo. Y es de estos árboles que trata la muestra, siguiendo con la serie expuesta en la Galeria del Paseo bajo el título de Perfilando el horizonte, en el contexto del Día del Patrimonio.

Las fotos de Risso son testimonios de un mundo secreto al que el artista accede espontáneamente: Recorrí caminos vecinales y senderos, a veces sin saber adónde desembocaban.

Las escenas tomadas proyectan el silencio y la austeridad, lo rústico y lo precario, el esfuerzo y la soledad de gran parte de la campiña uruguaya. Los árboles retratados crecen delante o detrás de chircas de piedra, construidas como límites de piquetes o de potreros para retener el ganado o dejarlo afuera. Las piedras, que pueden haber sido extraídas de los mismos predios, ayer fueron el material de construcción que los campesinos tenían a mano, hoy son objetos sensuales y estéticos.

En el fondo, detrás de los árboles y de las pircas, el campo y el cielo se abren sin límites visibles. El artista nos presenta la contra cara del mundo urbano y del mundo en conflictos bélicos, inmersos en carencias tan vitales como la quietud y lo privado.


La mayoría de las fotos, tomadas con cámaras mecánicas de enfoque manual, fueron captadas en negativos de formato 6 x 6, y algunas en formato tradicional de 35 mm. En general eligió fotografiar con luz difusa y cuando trabajó con luz cenital el cielo se ve cruzado por algunas nubes, que dan a la escena un aire pictórico. El autor revela él mismo sus negativos en el laboratorio que ha instrumentado en la cocina de su casa.

“En silencio”iii

Aún cuando los trenes han dejado de ser uno de los medios de comunicación en uso relevantes en el Uruguay, éstos siguen teniendo una impronta afectiva en el espectador sensible. José Risso, consecuente en su búsqueda de los datos y elementos que conforman la historia visual del campo uruguayo, retoma un ensayo fotográfico sobre las viejas estaciones ferroviarias y su entorno.
“La idea surgió delante del mapa de Uruguay. Viendo tantos pueblos y parajes en los cuales el ferrocarril fue desmantelado como servicio de transporte, recordé las viejas estaciones que fotografié en el pasado – a veces vestigios de lo que fueron- y me di cuenta que debía registrar otras tantas. En definitiva, la fotografía fue la excusa para conocer pueblos y ciudades a los que aún no había llegado.”
Visitó varias veces las estaciones más cercanas a su casa para captar los cambios de luz según la hora. “En otros casos, después de recorrer más de cuatrocientos kilómetros, encontré apenas unas paredes sin techo y las vías cubiertas por el pasto y la vegetación”.
Durante sus recorridos, su mirada fue descubriendo el sentido estético de los tanques que surtieron de agua a las máquinas, de las vías al ras del suelo, de las ruedas y de los vagones abandonados. Estos elementos que fueron fundamentales al funcionamiento de los trenes, despojados de su objetivo, pasaron a ser temas abstractos de su lente.
Líneas y volúmenes en blanco y negro y en una amplia gama de grises, conforman una visión contemporánea del descarte industrial ferroviario. Y una vez más, como en las series anteriores, José Risso nos devuelve la historia misma en imágenes

“Perfilando el horizonte”iv

Perfilando el Horizonte / o la vocación por el paisaje

A Janet Henderson
con profunda empatía

Este trabajo de José Risso surge de su vocación profunda por el paisaje rural uruguayo. Paisaje que se define a través de sus árboles y arbustos nativos, en particular el ombú. Phytolacca dioica es su nombre científico. Ombú surge de una voz guaraní que significa sombra o bulto oscuro. Bellasombra, como también se lo llama, ha trascendido su destino botánico como elemento relevante en las pinturas de Pedro Figari y de Nicolás García Uriburu. José Risso lo retoma como un ícono trascendente de la campaña uruguaya.

Desde la botánica se discute la naturaleza del ombú: ¿es un árbol, un arbusto o una hierba gigante? Lo que no se discute son sus capacidades de sombra durante el día y de refugio de las inclemencias del tiempo. O que su tronco o tallo acumule grandes cantidades de agua que le permite sobrevivir en entornos de pocas lluvias. O que es inmune a la mayoría de los insectos.

El autor recorre kilómetros en auto en busca del paisaje que provoque su lente, se detiene,camina con su equipo a cuestas, estudia los temas concentrándose en la cualidad de la luz y en las texturas. No se apura. No enfoca por enfocar. Sabe lo que busca. Su mirada atenta analiza y determina el motivo y el momento: me ha pasado recorrer cuatrocientos kilómetros y no encontrar un motivo de esa serie (árboles) para fotografiar, escribe. Y agrega: Los ombúes, según la época del año van variando su aspecto, frondoso o desprovisto totalmente de hojas, a veces el mismo árbol fotografiado en diferentes estaciones, parece dos árboles distintos.

José Risso se ha mantenido al margen de innovaciones técnicas ajenas a la fotografía analógica tradicional. No se ha dejado llevar por fantasías digitales que empañen su visión telúrica y austera de la campaña uruguaya. Sus árboles en blanco y negro, en tomas estáticas bidimensionales, son imágenes silenciosas elocuentes, que revelan la pasión cuasi religiosa de su autor por el paisaje rural autóctono.

Notas

1. Galería del Paseo.
Octubre 2008
2. Fundación Pablo Atchugarry
30 de enero al 13 de febrero de 2009
3. Centro Cultural de España.
Setiembre de 2011
4. Museo Zorrilla
Noviembre de 2011

Sobre José Risso


Se inicia en la fotografía con Roberto Riverti, Panta Astiazarán y perfecciona su técnica de laboratorio en blanco y negro con Carlos Porro. Estudia en el Taller de Artes Plásticas Jones-Vicente, asiste a los cursos de historia del arte del Prof. Miguel Ángel Battegazzore y a las charlas sobre fotografía de Ferruccio Musitelli.  Algunas exposiciones individuales;  Museo Zorrilla de San Martín. Centro Cultural de España. La muestra titulada “El paisaje como punto de partida de la identidad” en la Fundación Pablo Atchugarry. En el año 2008 en la Galería del Paseo en Montevideo. Todas con la curaduría de Alina Tortosa.

Algunas exposiciones colectivas; en 2012 en el Centro de Exposiciones Subte en Montevideo (Archivo de El Monitor Plástico). Espacio Innova, Manantiales. En 2009 en la Galería del Paseo en el marco de Fotograma. En 2008 y 2007 en la casona del Arboretum Lussich en Punta Ballena.

Museo de Arte Precolombino e Indígena, Montevideo, en el año 2008.
En el año 2007 en Colonia en el  Bastión del Carmen. En el 2005 en el Atrio de la Intendencia Municipal de Montevideo, invitado en la muestra anual del Taller Aquelarre.

Sobre Alina Tortosa

Nació en Buenos Aires. Escritora, crítica de arte  y curadora independiente.
Columnista de arte del Buenos Aires Herald de 1998 a 2004 -   De 2005 a 2007 cátedras de Encuentro con el arte contemporáneo en inglés – 2007 Arte y Medios en la USAL: Universidad del Salvador –  Estudios: Cambridge Overseas Examinations: A Levels -  Historia del arte moderno, Estética  y crítica de la obra de arte con Jorge Lopez Anaya -   Diploma de Estudios Superiores de l’Alliance Française -   Nociones básicas de alemán y de latín -  Libros publicados de poesía: Las piedras bajo el agua,  Centro y Periferia, y Ritual doméstico.

Libros publicados de cuentos: Cuentos burgueses, El jardín de la abuelita Ana y otros cuentos y  La entrevista inédita y otros cuentos.   Novela: Los anteojos de Clara.  Escribió sobre arte contemporáneo en catálogos, en periódicos y en revistas especializada. Su artículo sobre Daniel Joglar forma parte de Vitamin 3D, New Perspectives in Sculpture and Installations, de Phaidon Press, 2009 . Traductora del y al inglés. Ha curado muestras en la Argentina, Uruguay, Brasil y en Ginebra, Suiza. Actualmente vive en Pan de Azúcar, Uruguay, donde sigue escribiendo poesía, una novela y está recopilando sus textos sobre los artistas argentinos contemporáneos que ha seguido a lo largo de sus carreras.